TALLERES
ARS OMNIBUS - Latin Art Seller: la galería en casa
04-07-2010
Se trata de que el negocio, la experiencia estética y la habitacional formen parte de un todo, sin la alienación de la vida dividida en segmentos´.
Esta es la experiencia al visitar Latin Art Seller, este hogar-galería en un PH de Palermo, donde su directora, Claudia Molinari invita a todos a visitar, previa confirmación de visita.
No hay que ponerle nombre, por ahora. Aunque es algo nuevo, otra cosa. En los últimos tiempos han surgido varias galerías en casas. Digo que es algo nuevo, porque aunque se ha hecho en otras épocas, creo que ahora se está haciendo de otra manera. O por otras razones, tanto económicas como estéticas.
Y no es una moda tampoco: la moda viene más de la necesidad de sumarse que de la de distinguirse. No hace falta más que salir a la calle para ver que casi todas las chicas llevan botas. En cambio, la galería en casa, que ya no es el clásico cubo blanco, añade otros factores, unos que facilitan y otros que dificultan la tarea de exponer y promover artistas.
La última galería en casa que tuve oportunidad de visitar es Latin Art Seller, en un PH de Palermo. Hay un pequeño patio al que dan las habitaciones y una escalera que sube a otra habitación que sirve como trastienda.
Esto me recuerda a esas personas que deciden vivir en un barco, viviendo de la navegación. Parece un hobby, pero es más una opción de vida, algo más serio que un simple pasatiempo. Tampoco es lo mismo tener la oficina en casa, que la casa está abierta al público. En todo caso se trata de que el negocio, la experiencia estética y la habitacional formen parte de un todo, sin la alienación de la vida dividida en segmentos: casa, empleo, vacaciones, etc. También tiene algo de antiguo, esto, de cuando se iba a la casa del artesano, el profesional o el comerciante y se "estaba" allí, como un huésped, mientras duraba la transacción. No sé por cuál post -v! amos en la post-post-post-modernidad- pero es que parece que fórmulas desechadas por la modernidad industrial van volviendo. De alguna manera el futuro está experimentando con el pasado.
Claudia Molinari vive en su galería, pero no está sola, al menos en lo que a la galería concierne (que es lo que aquí nos ocupa). Se ha hecho con la ayuda de varios profesionales: Sebastián Navecilla el asiste en la dirección de la galería y se encarga de la logística; Mathías Carnaghi se ocupa de la galería virtual; y Micaela Ramírez de las relaciones públicas y la prensa.
MUESTRA ACTUAL
La tarde que pase en Latin Art había una colectiva de los 6 artistas iniciales de la galería, una muestra que se abre principalmente a la abstracción.

PATRICIA INDIJ
Algunas obras, abstractas, de Patricia Indij me hacen pensar en Raymond Roussel, sus mecanismos raros, obsesivos. Extrañamente, también, algunos de sus colores, algunas combinaciones entre cálidos y fríos me devuelven al Mediterráneo en su intensidad y belleza. Su formación como arquitecta nos lleva a una conversación sobre procesos creativos, los accidentes pictóricos, de color, que muchas veces forman parte del trabajo (una mezcla de intuición y conocimiento) de la pintura.

RITA NEUMANN
Trabaja el vidrio. Vidrio termoformado, para ser exactos. Lo sorprendente de su obra es, en muchos casos, la exactitud de la composición, algo que le permite crear verdaderas esculturas en un medio que parece más destinado a la artesanía. Tiene dos series que dependen en gran medida del material, del vidrio en sí. Las obras más finas, con más detalle, incluso en el tratamiento del color se hacen con un material que no se fabrica en la Argentina. Lo que más me atrae es el sentido que tiene Rita de la experimentación con el vidrio, esa la idea de ir creando formas nuevas buscando los límites de su técnica y sus materiales.

SILVINA SPARACINO
Se centra principalmente en el color, ese campo de batalla/experimentación personal que nunca se termina. Su trabajo con distintas texturas, que va añadiendo en varios momentos del trabajo de pintar, la ha llevado a probar con textiles que aportan su propio dibujo, que es decir, su propio acento, al lenguaje abstracto que maneja la artista.

MARIO GELASSEN
Me contó que cada vez se acerca más a la figuración. Antes iba más en busca de ritmos y colores que de anécdotas. Ahora siente la necesidad de contar algo, va al dibujo, la línea, un impulso que ha surgido a partir de su trabajo en la escultura. Sus pinturas, en las que a menudo la figura se geometriza, siguen llevando una gran carga de color, como si las lecciones de Picasso y de Matisse hubieran sido aprendidas simultáneamente. Algo interesante en el ritmo de las composiciones es que casi parece que surgen de la música.

PABLO NOBILE
Pinta una especie de collages (también hace collages) que quedan como pinturas, pero también como animaciones. No es exactamente que la pintura se vuelva narrativa (aunque ese es un camino interesante a explorar), pero sí que cobra otra dimensión. Los temas suelen ser tecnológicos, o retro-tecno incluso; hay unas maderas que parecen como pixeladas, sacadas de la materia y en sí ya tienen mucho movimiento. Lo que en su impulso kinético, y describiendo comportamientos repetitivos a los que todos estamos habituados, Pablo llama una huella digital digitalizada.

JULIAN JUAREZ
Vive en Buzios, Brasil. Contra los adalides del arte Romántico, produce obra a mansalva, pinta sin cesar. Se trata de una técnica autoindustrial que, en sí misma, es la obra de arte. El producto, las pinturas, es más bien lo que queda, el testigo de ese proceso, que es lo importante. He oído de otros pintores que trabajan de esa manera en Brasil, la suya es otra manera de ver la pintura estoy pensando en Getúlio, de Río de Janeiro.